¿Compensa pagar NT$39,000 por una auditoría GEO? La respuesta no está en la tarifa, sino en otra pregunta: ¿dispone su empresa de personal o presupuesto para convertir las conclusiones en acciones? Para un B2B SaaS cuyo contrato anual supera los NT$100,000, esta inversión equivale aproximadamente al coste de dos semanas de trabajo de un comercial cualificado. A cambio, obtiene un mapa de los puntos en los que su marca está ausente de las respuestas generadas por IA. Lo verdaderamente caro es seguir tomando decisiones a ciegas.
Primero: lo que no se ve no se puede corregir
En el SEO tradicional, al menos es posible detectar una caída del posicionamiento orgánico, una pérdida de tráfico o indicadores en rojo en el panel de analítica. Con GEO es distinto. Si un cliente potencial pregunta en ChatGPT, Perplexity o las vistas creadas con IA de Google qué software de gestión de proyectos conviene a un equipo mediano de Taiwán, nadie le avisará si su marca no aparece en la respuesta y sus páginas no se citan como fuente. Es una pérdida silenciosa: cuando sus efectos llegan al informe trimestral, normalmente llevan meses produciéndose.
Una parte de la captación B2B ya se produce dentro de conversaciones con IA. En lugar de revisar diez enlaces azules por página, el comprador formula una pregunta y se queda con tres marcas respaldadas por fuentes. Aparecer o no en esa selección puede determinar si su empresa llega a la fase de comparación y solicitud de demo. El primer valor de una auditoría consiste en abrir esta caja negra, que normalmente no se puede medir.
¿Qué obtiene por NT$39,000?
El resultado no es simplemente un PDF bien presentado. La auditoría de 30 días de Tenten GEO entrega materiales que el equipo puede aplicar de inmediato:
- Un punto de referencia sobre la visibilidad de su marca en los principales motores de IA, que sirve como base para el seguimiento posterior.
- El análisis de más de 20 intenciones de compra prioritarias, con un registro de las respuestas de la IA y las fuentes citadas.
- Un desglose de la frecuencia con la que se cita a la competencia y de las páginas utilizadas como fuente, para entender por qué fueron seleccionadas.
- Una lista de carencias de contenido y datos estructurados, ordenada según su impacto en la visibilidad.
- Un plan de prioridades ejecutable durante 30 días, que indica qué corregir primero y qué optimizar después.
En otras palabras, no se compra una mera descripción de la situación, sino una hoja de ruta. Ahí reside su valor. La auditoría aclara el rumbo, pero corresponde a su equipo recorrerlo.
Tres escenarios para calcular el retorno
Las cifras concretas resultan más útiles que las promesas vagas. Tomemos como ejemplo un B2B SaaS con un valor contractual anual aproximado de NT$150,000, una tasa de cierre cercana al 25% y un margen bruto del 80%. Sustituya después estos supuestos por los datos reales de su empresa.
- Reorientar la inversión: el equipo destina NT$80,000 al mes a contenidos, es decir, NT$480,000 en seis meses. Si la auditoría descubre que los motores de IA no citan la mayoría de esos contenidos por una estructura deficiente, la ausencia de fragmentos fácilmente extraíbles o la falta de marcado, el coste de seguir produciendo en la dirección equivocada supera ampliamente el precio de la auditoría. Este es uno de los retornos más fáciles de infravalorar.
- Recuperar visibilidad frente a la competencia: si las correcciones generan cada mes una oportunidad cualificada adicional procedente de la IA, podrían cerrarse alrededor de tres contratos al año, equivalentes a NT$450,000 en nuevos ingresos. Frente a un coste de NT$39,000, el retorno durante el primer año supera diez veces la inversión, mientras que la visibilidad conseguida sigue acumulándose.
- Confirmar que la situación es buena y evitar inversiones a ciegas: también es posible que su empresa ya tenga un buen desempeño. La auditoría puede confirmarlo y evitar que el siguiente presupuesto se destine sin criterio a nuevas acciones. La certeza de que «por ahora no es necesario intervenir» también tiene valor, aunque no aparezca reflejada en una columna de ingresos.

¿Cuándo no conviene hacerla?
Hay dos situaciones en las que, por ahora, no recomendamos contratar una auditoría. La primera es cuando no existe personal ni presupuesto para aplicar ninguna corrección después de recibir el informe: en ese caso, solo se convertirá en otro documento pendiente. La segunda es cuando el producto todavía no ha consolidado su posicionamiento básico en el mercado. Primero hay que validar ese encaje y después plantearse cómo conseguir que la IA cite la marca. GEO resuelve un problema de visibilidad, no un problema de producto.
¿Cómo saber si su empresa la necesita?
Basta con hacerse una pregunta: si hoy un cliente consulta a una IA sobre su categoría, ¿tiene la certeza de que su marca aparecerá mencionada? No poder responder ya representa un coste. La auditoría sustituye esa incertidumbre por cifras concretas y una lista de prioridades. Cuanto más largo sea el ciclo de venta B2B y mayor el valor de cada contrato, antes conviene saber qué lugar ocupa la marca en las respuestas de IA para invertir el presupuesto en contenidos con posibilidades reales de ser citados.
La visibilidad no se protege esperando a que caiga el posicionamiento orgánico, sino actuando mientras la competencia aún no domina por completo las respuestas de IA. El valor de la auditoría consiste en convertir una intuición en un plan ejecutable.
Si quiere saber con qué frecuencia aparece su marca en los motores de IA y dónde están las principales carencias, puede solicitar un diagnóstico GEO de 30 minutos. Analizaremos consultas reales de su categoría para mostrarle los puntos críticos antes de que decida si necesita una auditoría completa.



